Lo que pasa es que su figura (Allende), en lo que a mi respecta, ha ido cambiando muchísimo a través del tiempo. Recuerdo que el 11 de septiembre, en un momento, estoy esperando que me den armas para ir a luchar y escucho que Allende dice en su discurso poco menos, entre lineas, váyanse a sus casas, ya pasara el tiempo y volverá a caminar el hombre nuevo por las alamedas abiertas. A mi en ese momento me pareció algo terrible, casi una traición que nos hacia Allende cuando los jóvenes estábamos dispuestos a pelear con él. Con el tiempo, ésa es una de las cosas que ha ennoblecido a Allende: evitarnos la muerte, aceptar la muerte para él mismo pero evitárnosla a nosotros. Yo creo que lo ha agigantado de una manera inmensa.
— Roberto Bolaño en Bolaño por sí mismo, editorial U. Diego Portales.